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CRÍMENES Y SECRETOS

“Es excelente tener la fuerza de un gigante, pero de tiranos usarlo como un gigante”


William Shakespeare

(Medida por medida, Acto II, Escena II)

¿Cómo sobrelleva el miedo una víctima de un delito de violencia física y psicológica?


La respuesta desde la óptica del Estado tiene que estar relacionada con la contención que fiscales y jueces den a esa persona.


Vale decir que la víctima podrá atravesar el desapoderamiento inicial, el dolor físico, la tristeza por su familia afectada en la medida que quienes deben perseguir a los malhechores, intentar restituir lo arrancado y aplicarle la pena indicada en el ordenamiento jurídico, lo hagan…


¿Cómo sobrelleva el miedo e incertidumbre una víctima cuando descubre que detrás del delito perpetrado existe una cadena de encubrimientos sospechosos, omisiones o silencios que vienen del mismo Estado?


Y aquí la respuesta se dificulta pues se ha trocado lo que parecía un delito común en un escenario de crimen organizado.


Tal es el caso del drama que atraviesan las comunidades de la Parroquia de Molleturo y Chaucha, cantón Cuenca, en la provincia de Azuay, República del Ecuador y que ha llegado a conocimiento y aceptación por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (C.I.D.H).


Todo comenzó hacia los primeros días de mayo del año 2018 con el cierre violento del acceso de nueve comunidades en la zona referenciada a manos de grupos armados que enarbolaban discursivamente la anti minería ( el paso del tiempo demostró que lejos de representar la defensa de la ecología de la zona respondían a intereses delictivos sin más).


A partir de esa acción criminal se sucedieron una serie de ataques ilegales que perduran hasta el día de la fecha, a saber: quema de campamentos; agresión física al Líder Comunitario Luis Peñaloza; secuestro y agresión de líderes comunitarios reconocidos; robo de ganado; agresión y privación de la libertad a jóvenes y adolescentes; quemas de vehículos; agresión con arma de fuego a personal policial; robo de alimentación y dinero entre tantos otros delitos… ¿Qué tiene que ver todo esto con la ecología?… Todavía nos lo estamos preguntando.


La respuesta de la justicia de Azuay fue nula. Resalta la prístina duda, a criterio de los denunciantes como a los destacados colegas locales que impulsaron esas denuncias, acerca de este sospechoso silencio sepulcral…

Ningún Juez o Fiscal del listado de los intervinientes instó o resolvió investigación alguna al respecto... como si alguna mano invisible hiciera sonar al unísono sus teléfonos para que nada ocurriera: DE ESTO NO SE HABLA…y así fue.


La denuncia es minuciosa en mostrarnos la cantidad de despachos públicos a los cuales acudieron las víctimas y sus representantes en honorable caravana. Día a día se dieron de bruces con circunspectos burócratas que de antemano sabían que desoirían a los “molestos”…


Desde los reclamos a funcionarios públicos de jerarquía como Lenin Moreno, Otto Sonnenholzner, María Paula Romo, Yaku Perez Guartambel entre otros hasta jueces y fiscales… absolutamente NADIE, en un virtual pacto de silencio y ocultamiento, dio la mínima respuesta a los vulnerados y saqueados.


Qué decir a esta altura de la realidad ecuatoriana que muchos no sepan acerca de los siniestros procedimientos de Moreno, Romo, Salazar y una banda de oportunistas y pseudo defensores de causa nobles como Carlos “Yaku”Perez que aparece involucrado directamente en esto hechos visibilizados ante la comunidad jurídica internacional…


¿Dirá Perez que la C.I.D.H lo persigue o que los miembros de las comunidades no pueden detentar la duda razonable sobre la desatención de sus reclamos?


La buena política, más temprano que tarde, eyectará a los falsos profetas de la moral.

Desprecio profundamente a los que abrazan banderas con la cual luego se secan los mocos…

Personajes oscuros que se abroquelan en un tándem de terror, oportunismo, mentiras, falsas morales y una voracidad por el poder que debiera despertar conciencias ciudadanas… máxime cuando “el abanderado de la ecología y los derechos humanos” Pérez resulta candidato a la Presidencia de la Nación…


¿Qué respuesta podemos dar como sociedad entonces, conscientes de la indefensión, ante la eventual anuencia entre los jueces, fiscales y políticos?


En principio abrazar a las víctimas de esta pesadilla que no acaba.


Acto seguido visibilizar el mal, sus sicarios directos, los funcionarios públicos que desde el 2018 vienen ocultando esta realidad en pos de objetivos aún menos claros pero que seguramente estén ligados con esas tierras y con el negocio de la minería ilegal ( esa que supuestamente combatían)


El involucramiento de prefectos, ministros, jueces, fiscales hasta el área de la presidencia misma nos cuenta una historia de impunidad absoluta, que puede sodomizar una provincia como Azuay como cualquier rincón del país.


Un esquema criminal de terrorismo de Estado con personajes que estratégicamente cambian de discurso pero terminan sentados a la misma mesa del banquete…


Por último la sociedad ecuatoriana ,en esta democracia diezmada por el morenismo y su pandilla, tiene en febrero de este 2021 una nueva posibilidad de elegir un país distinto donde desarrollarse…


Las máscaras de este carnaval de espanto y miseria, en la que los poderes concentrados del neoliberalismo salvaje y sus medios comunicacionales adictos han sumido al Ecuador, se van cayendo y podemos ver el rostro verdadero de los cultores del mal. Esos falsos profetas, macarras de la moral, que nos hacen doler el estómago cuando alzan nuestras banderas.


Dr. Diego Dieguez Ontiveros

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